jueves, 8 de agosto de 2013

Entre dos nadas



  Dice un anónimo húngaro: ¿Hay vida antes de la muerte?
  Resulta entonces curioso que a muchos les preocupe más la presunta vida tras ella.
  En sus aforismos Georg Lichtenberg expone interesantes reflexiones en relación con la presunta otra vida:
  No puedo quitarme la idea de que estuve muerto antes de nacer y de que a través de mi muerte volveré a aquel estado. En muchos aspectos es una suerte que esta imaginación no pueda ser llevada a la evidencia.”
  Resulta siempre extraño que se hable tanto de nuestra duración después de la muerte, y que se hable tan poco de nuestra pre-duración antes de nuestro nacimiento. […] En las conclusiones sobre lo que seremos incluimos demasiado poco lo que fuimos antes de nuestro nacimiento.”
  Entonces da un salto de calidad y expone una esperanzadora duda en el siguiente aforismo.
  ¿No hemos resucitado ya una vez? Con certeza hemos resucitado de un estado en el que sabíamos menos de nuestro estado actual de lo que en el actual sabemos sobre el futuro.”
  El uso de la palabra resucitado es sin duda inapropiado y propiciado por la influencia de las religiones. Pero la idea queda. De todas formas descarta la injerencia de ningún Dios en todo este asunto.
  Es asombroso que se haya edificado sobre las oscuras ideas de causas la fe en un Dios del que nada sabemos ni podemos saber nada, pues cualquier deducción sobre un autor del mundo es siempre antropomorfismo.”
  Y por si no hubiera más remedio que admitir un dios antropomórfico:
  Apenas considero que será posible demostrar que somos obra de un ser supremo, y no más bien que hemos sido compuestos por pasatiempo por uno muy imperfecto.”
  En su ensayo “Que filosofar es aprender a morir”, Montaigne tiene bastante presente el estado de pre-nacimiento, cual es la desembocadura tras la muerte.
  Como el venir a la vida nos trae a la par el nacimiento de todas las cosas, así la muerte hará de todas las cosas nuestra muerte.”
  Sin embargo, lejos de esta cruda expectativa, él la despoja de toda aflicción:
  ¿A qué cometer la locura de llorar porque de aquí a cien años no viviremos, y por qué no hacer lo propio porque hace cien años no vivíamos? […] ¿Es razonable siquiera poner tiempo tan dilatado en cosa de tan corta duración? El mucho vivir y el poco vivir son idénticos ante la muerte, pues ambas cosas no pueden aplicarse a lo que no existe.”
  Montaigne no responde al anónimo húngaro, pero para, sea lo que sea, la vida antes de la muerte, como anteriormente, insiste en que su dilación es relativa:
  Si habéis vivido un día lo habéis visto todo: un día es igual a siempre. No hay otra luz ni otra oscuridad distintas.”
  El poeta portugués Fernando Pessoa pareciera tener presente esto de los días vividos en su pequeña biografía poetizada:

Si después de morir quisieran escribir mi biografía
no hay nada más sencillo.
Tiene sólo dos fechas
la de mi nacimiento y la de mi muerte.
Entre una y otra todos los días son míos.


    Quizás no todos los días sean igual a siempre, como dice Motaigne; quizás no sean el global de todas las luces y oscuridades que conforman una vida. Tampoco me parece que todos aquellos días entre el nacimiento y muerte de Pessoa fueran suyos. Los habría unos más suyos que otros; aunque, cada una, por supuesto, siempre con algo suyo.
  También ignoro la respuesta al anónimo húngaro. Pero me quedo con el poema La vida breve de Mario Benedetti. Lo que quiera que sea la vida, y si la hay, ocurre entre dos nadas, y la soledad es el paréntesis que nos dejaron.

Los árboles aguardan temblorosos
nos mandan hojas como pobre gesto
sólo les quedan frutos de congoja
ya ni siquiera luchan con el viento

Las nubes se despiden / van llorando
los prados están yermos y sufridos
en el subsuelo ya no habrá raíces
no llega ni un sabor del infinito

La vida breve ocurre entre dos nadas
llamémoslas pretérito y futuro
en todas partes y en cualquier otoño
el dinero se queda con el mundo

La soledad no es una alegoría
es el paréntesis que nos dejaron
y en ella estamos cada vez más tensos
cansados de luchar con el cansancio

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