miércoles, 4 de septiembre de 2013

La última duda



La última duda de Lichtenberg es un compendio de muchas dudas que dejo sin desarrollar por fidelidad a Kreutzer o a otro que haya de dárselas de dudante en el futuro.

-Si fue por “Orgullo y Prejuicio” que Kreutzer delegara en Lichtenberg sus dudas durante el mes de agosto.
-Si esto lo leerá alguien a quien crea que vaya dirigido…; o no va dirigido a quien crea que haya de leerlo.
-Si el amor es cosa de dioses, porque ellos no tienen que llevar un sueldo a casa, entre otras cosas…
- Si el vizconde de Valmont hubiera seducido a la duquesa de Devonshire de habérselo propuesto.
- Si preferiremos siempre ocupar la misma fila desde que estuvimos en la escuela…
-Si Pirítoo debió bajar al inframundo en busca de Proserpina; y si, habiéndolo hecho, le gustó quedar allí atrapado, aunque solo fuera para que la diosa lo amara de vez en cuando a espaldas del puto Hades…
-Por qué no hay un ginko en el jardín botánico de la Isla y sí un ombú.
-Si existen ángeles que cuidan de las personas recolocando situaciones, nublando visiones, incorporando azares o son dioses del Olimpo o es subjetivismo puro…
-Quién era más pesimista si Woody Allen o Kierkegaard…
-Si Woody Allen encontró la paz consigo mismo después de filmar Manhattan…
-Quién se llevó la bola de helado del gorro-cucurucho de Carita de Plata; y si la ratita Oriafú se subió a las naves de los marineros de la isla de Saint Exupery para escapar de la isla que iba a ser arrasada por la lava y si quedaron niñas jugando al billar en la cueva de Tartessos…
-Si solo es factible vivir en un primer plano de la realidad…; y si siendo factible en un segundo plano es mejor dar por imposible aquél… y por absurdo este…
-Si a veces es preciso quitar unas gafas de miope para ver mejor…
-Si como dice Diana Balaguer: el amor es poco práctico, el sexo es ejercicio físico y el deseo está en la mente… O como dice Santiago García: el amor es una enfermedad; y si tantos días pensando para luego estar solo juntos unas horas merece la pena…
-Si, como dijo Martin Heiddeguer a Anna Arendt: el amor lo trasforma todo…
-Si, como escribe García Vela: el amor es la historia de una obsesión y sus consecuencias…
-Si, como dice Ovidio: el amor es un arte…
-Si el amor verdadero es el que tiene una madre por sus hijos, y lo demás es pura pamplina; y por qué entonces las madres-leonas dejan perecer a sus cachorros enfermos si retrasan los desplazamientos de la manada…
-Si el amor nos hace libres o nos esclaviza…; si depende de tu ubicación espacio-temporal y es un mal pasajero; si es solo una palabra de cuatro letras como cantó Joan Baez y no hay q darle más vueltas…
-Si existe un cielo de los quemados y un infierno de algodones…
-Si, como dice Mizoguchi, personaje de Yukio Mishima, la Belleza ya existía antes en alguna parte, sin uno saberlo; y de ser así, si, para preservarse, burla la mirada de los hombres…
-Si el laurel en que se convirtió Dafne, para no dejarse cazar por Apolo, era un laurel tóxico…
-Si se podría hacer una versión technotronica de un preludio de Manuel de Ponce…
-Si el amor es algo que hace olvidar la soledad del hombre existencialista, o lo hace mejor un partido de fútbol…
-Si las veleidades son cosa de duquesas… y si las afirmaciones categóricas que contienen términos ambiguos como amor y querer son cosa de princesas…
-Si se puede viajar a la luna en un seiscientos…
-Cuándo sabe el Príncipe de las Mareas que debe regresar al Sur sin Susan Lowenstein o Robert Kincaid abandonar los Puentes de Madison sin Francesca Johnson…; si no podrían volver a verse de vez en cuando; o si no podrían intercambiarse las parejas…
-Qué diálogo sostendrían dos sillones desvencijados abandonados en las inmediaciones de una laguna de metano en Titán después de haber tomado el té…
-Cómo es capaz de escribir mi prima, que en el fondo es una pazguata y una mojigata, un blog de cuarentonas aparentemente muy liberales…
-Si es más bonito amar o que te amen, o ambas cosas a la vez; y si hay un dar y recibir a cambio, sin saber exactamente qué se da o qué se recibe…
-Si puede ser que el amor crezca y nunca muera como dice el poema de Ángel González; y si es así, si lo hace asintótica o logaritmicamente; o si no es así, cómo llega a decrecer y a morir, si asintótica o logaritmicamente…
-Si no se inventarán alguna vez cascos neurológicos para que las Penélopes en los Palaces, del relato de Marta Portal, que esperan impacientes a sus amantes, sepan, en caso de que el retraso sea debido a un accidente mortal, en qué pensaba en el último momento, si en ellas o en su esposa e hijos…
-Si el aire de Cádiz debe soplar siempre hacia el mismo sitio…; y si es natural que siempre sople porque está en su idiosincrasia el soplar…
-Si los hombres se quitan de en medio diciendo que salen a fumar un cigarro y las mujeres que van un momento al cuarto de baño…
-Si se ama en lo que tenemos, lo que no tenemos cuando amamos (como dijo Pessoa); o se odia en lo que tenemos lo que no tenemos cuando amamos; o se ama en lo que tenemos lo que no tenemos cuando odiamos…; u odiamos en lo que tenemos lo que no tenemos cuando odiamos…
-A partir de qué entrada de blog los comentarios al de Julie Powell sobre las recetas de cocina de Julia Child dejaron de ser solo los de su madre…
-Si Stefan Zweig permaneció apolítico hasta su muerte…
-Por qué Aquiles mató a la Reina de las amazonas, a Pentesilea, y luego se arrepintió, al ver tanta belleza malograda…; si no podían haber sido amantes…
-Si Jane Eyre se hubiera finalmente casado con Edward Rochester de no haberse quitado la vida Bertha Mason, la esposa enferma mental encerrada en una torre, cosa muy favorecida por la novelística romántica de Charlotte Brönte; y si en la actualidad hubieran convivido juntos, tratándola a aquella con neurolépticos y antipsicóticos…
-Si una rinitis alérgica no tiene a favor que puedas sorber plenamente los olores unas pocas de veces al año aunque el resto del año no huelas nada o lo hagas deficientemente sin ningún entusiasmo y por pura inercia y rutina…; si no son precisamente esos días los más intensos y que más sentido dan al olor de la existencia.
-Si puede uno depender siempre de las wifis desencriptadas de sus vecinos…

jueves, 29 de agosto de 2013

Mi amor



  La mujer del poeta José Agustín Goytisolo aparece en el poema “A Hans Magnus le roban la maleta” durante el acto cotidiano de ir de tiendas en busca de una maleta útil para viajar y del gusto de su amigo el poeta alemán.
  No parece que sea ella la muchacha bruna del poema Tú tiemblas, inmersa en un trance más arrebatador y pasional: Ven a mis brazos/ ya nada soy sin ti/ mi amor / muchacha bruna.
  La esencia de este amor mayúsculo, espiritual y tierno, desnudo y sin contaminar por la intrascendencia de los problemas cotidianos, asoma con relativa frecuencia en los poetas. La añadidura del contacto es abrasivo si se conserva puro, protegido y mimado desde la coincidencia que los ha generado y hecho evolucionar. Aunque en Era como la luna habla en tercera persona presumo que es él quien inventa maneras de alumbrarla, razón por la cual le recomienda no apartarse del hombre que, por otro lado, al abrazar (la añadidura del contacto), provoca que arda el aire entre los dos cuerpos enlazados.
  Es presumible que también sea él, el extraño hombre flaquito que se encuentra en un hotel de Málaga con Kathelen, desliz que ella, mientras su marido pronuncia en París una conferencia, pedirá al psiquiatra se lo explique de vuelta a New York, fórmula liviana de eludir la trascendencia de su infidelidad y de restarle pesar a su conciencia.

  Los amores de Ángel González son más abiertos y mudables pero igualmente indelebles. Los síntomas y sensaciones que acaecen cuando el amor le anega el corazón son compartidos por todos aquellos que experimentan su crisol de certezas y contradicciones. La existencia cobra un tinte sensible, vitalista y esplendoroso, y sólo es factible porque tú me imaginas, y tu pensamiento me hace inteligente, limpio, sencillo y bondadoso.
  Del poema Muerte en el olvido al Mientras tú existes revierte el orden de los factores que animan el nuevo sentido transformado de la existencia ya que es la evocación indubitable de su imagen la única capaz de llenar su corazón. Y mientras la presienta viva, en algún sitio, aun transido de distancia, amada mía, ese amor no se muere, sino crece; sigue y nunca acaba.
  Y si cupiese alguna duda porque en la proximidad pudiera antagonizar su imagen con la forjada y que alimenta la nueva ilusión de existencia, advirtiendo que muda incluso por instantes y ello genera un odio fatuo y egoísta, no es tal odio, sino la propia condición aborrecible de su parigual hombre corrompido y fabricador de desgracia, venciéndose a sí mismo para volver a amar a la que es, a la que identifica con su perfil cuando sonríe. De donde nace una Carta sin despedida.

POEMAS ALUDIDOS:

Poema Tú tiemblas. José Agustin Goytisolo.


TU TIEMBLAS

El sol se va extinguiendo
en las paredes últimas
del día
           y mientras tanto

el aire se estremece
presintiendo ya al tacto
de la sombra
           que llega

y que cubrirá toda
la vastedad de calles
solares plazas.
            Antes

de que el frío nocturno
acalle las palabras
y los ruidos
            yo quiero

decirte que te amo
en esta hora: cuando
tú tiemblas
            y no sabes

porqué. Ven a mis brazos
ya nada soy sin ti
mi amor
              muchacha bruna.

Audio Tú tiemblas.



Poema Era como la luna. José Agustín Goytisolo.



ERA COMO LA LUNA

Era como la luna: deslumbraba
  si un afán la encendía
y se ocultaba en los momentos feos
  de duelo y desamor.

Y crecía o menguaba según fuesen
  jubilosas o aciagas
las horas que la noche le ofrecía
  jugando con la suerte.

Todo era vértigo ansiedad y gracia
  cuando se conocieron:
a él le pareció hermosa y la mujer
  sólo miró sus ojos.

Pero ocurrió que cuando se abrazaron
  fuego era todo: ardía
el aire que enlazaba los dos cuerpos
  y las dos esperanzas.

¡Oh mujer de la noche! No te apartes
  del hombre que se inventa
maneras de alumbrarte cuando menguas
  y te haces luna nueva.

Audio Era como la luna.



Poema Muerte en el olvido. Angel González.


MUERTE EN EL OLVIDO

Yo sé que existo
porque tu me imaginas.
Soy alto porque tu me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...

Audio Muerte en el olvido.

 

 Poema Mientras tú existas. Ángel González.

MIENTRAS TÚ EXISTAS

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz cualquiera...
                                              Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.


  
Audio Mientras tú existas.

 

Poema Cartas sin despedida. Ángel González.

CARTA SIN DESPEDIDA

A veces,
mi egoísmo me llena
de maldad,
y te odio casi
hasta hacerme daño
a mí mismo:
son los celos, la envidia,
el asco
al hombre, mi semejante
aborrecible, como yo
corrompido y sin remedio,
mi querido
hermano y parigual en la desgracia.

A veces –o mejor dicho:
casi nunca-,
te odio tanto que te veo distinta.
Ni en corazón ni en alma te pareces
a la que amaba sólo hace un instante,
y hasta tu cuerpo cambia
y es más bello
-quizá por imposible y por lejano.
Pero el odio también me modifica
a mí mismo,
y cuando quiero darme cuenta
soy otro
que no odia, que ama
a esa desconocida cuyo nombre es el tuyo,
que lleva tu apellido,
y tiene,
igual que tú,
el cabello largo.
Cuando sonríes, yo te reconozco,
identifico tu perfil, primero,
y vuelvo a verte,
al fin,
tal como eras, como sigues
siendo,
como serás ya siempre, mientras te ame.




martes, 27 de agosto de 2013

Libélula barbuda


    Ya se conoce que para el estudio de las mutaciones genéticas y su biología del desarrollo el ser vivo idóneo ha sido la mosca del vinagre, Drosophila Melanogaster. En veinte días recorre todos sus estados naturales: huevo, larva, pupa, adulto y muerte. Mutando los genes de los embriones, se obtienen larvas mutadas y de estas adultos mutados. Los resultados son variopintos, y hacen las delicias de los alumnos en prácticas de todo Centro de Biología Molecular: distintas formas de alas, sin alas, doble juego de alas, ojos alargados, ojos pequeñitos, ojos en las alas, patas en la cabeza, cuerpos amarillos, rojos…
  Alguna vez se ensayó la inserción de características genéticas suyas en otros seres vivos de laboratorio como el gusano caenorhabditis elegans o el ratoncito albino BALB/c obteniéndose pequeños monstruitos que no prosperaron aunque se insinuaron: gusano con cabeza de mosca, ratoncito con alas dobles… El estudio y conocimiento de la genética del desarrollo con inserciones de características de otros seres vivos como si fueran mutaciones asimilables se ha desentrañado a tal grado y ha alcanzado tal punto de sofisticación que ha permitido resultados espectaculares casi al extremo de la película La Mosca, donde, por un medio distinto (desintegración y reatomización), resultó accidentalmente el hombre mosca.
  Probando manipulaciones genéticas capilares de origen humano en libélulas rojas se ha obtenido un curioso ejemplar de libélula roja barbuda, que, de momento, se conserva en buen estado gracias al medio húmedo que propicia una piscina de cloro. Aún se desconoce la utilidad práctica de este pequeño engendro, si no es en sí la valiosa información que aporta como nuevo fenómeno genómico metamófico en ciernes.








sábado, 24 de agosto de 2013

El Pensador y la Caribeña


Es difícil saber qué discurriría el Pensador de Auguste Rodin si le colocaran delante a una caribeña de Cornelis Zitman:

  1.- La pobre no tiene dinero para vestirse.
  2.- Me la quiten de delante que me excita la libido y no me concentro.
  2.-Al Infierno de Dante le faltan unas playas con muchachas nudistas.
  3.-Si pudiera wasapear con ella.
  4.-La invitaría al cine o a la discoteca o al museo a ver esculturas.
  5.-Los rasgos morfológicos y la pose provocativa muestran una propensión al amor promiscuo que atentaría contra el código deontológico de las estatuas.
  6.- ¿Por qué no se pone ella en pose pensativa y yo en pose provocativa?
  7.- La amo y pienso componer un poema como el de Goytisolo dedicado a la muchacha bruna del Tú tiemblas.
  8.- Y si ella no me ama compondré un blues como el de B.B. King: Darling, You Know I Love You.




Poema Tú tiemblas. De José Agustín Goytisolo.





Letra: Darling, You Know I Love You

miércoles, 21 de agosto de 2013

La putada de enamorarse



   Santiago García y Diana Balaguer imaginan bailar juntos el bolero “No sé por qué te quiero”, habiéndose desprendido de sus respectivas parejas. La conversación que sostienen es la que sigue:

  Santi: Diecisiete años que nos conocemos y es la primera vez que bailamos juntos.
  Diana: No te confundas. Esto es fruto de tu imaginación.
  S.: Para hacer una cosa basta que dos se pongan de acuerdo en pensarla.
  […]
  S.: Esto es una enfermedad.
  D.: Ya lo sé.
  S.: A veces voy con mujeres. En mi trabajo es fácil.
  D.: Yo he tenido un par de amantes técnicamente mejores que tú. Pero…
  S.: Nada… ¿verdad?
  D.: Nada.
  S.: Esto de enamorarse es una putada.
  D.: Sobre todo es muy poco práctico.
  S.: Pero por qué ha tenido que tocarnos precisamente a nosotros.
  D.: Sshh… Aprovecha el tiempo. Bésame.
  S.: No puedo. No estoy aquí.
  D.: Para hacer una cosa basta que dos se pongan de acuerdo en pensarla.
 
  ¿Es una putada enamorarse? Y si lo es en el sentido en que ellos lo están, lo cual excluye: 1.- Un nido de amor, que facilitaría los encuentros clandestinos. 2.- Un compromiso serio, a pesar de que planean la escapada definitiva (deben intentarlo), pero el azar interviene y se interpone.
  Pasan los días, las semanas, los años… y siempre hay un momento para pensar en el otro. Y para planear durante días, con todo detalle, un encuentro, para luego reducirse a un par de horas juntos. Diana explica en otro momento: “El sexo es ejercicio físico. Lo importante es el deseo, que está en el cerebro.”

  Hay un relato de Anna Gavalda (del libro Quisiera que alguien me esperara en algún lugar), el llamado Durante años, que sustancialmente refiere algo similar, aunque la manifestación externa difiera.
  Helena y Pierre han experimentado la pasión romántica de jóvenes, la enfermedad del enamoramiento. Parece que la madurez restó trascendencia a aquél último abrazo en la estación de tren. Él no pensó que acabaran ahí, porque se marchara a París a proseguir sus estudios. Más tarde apareció otra mujer, con la que se desposó, tuvo hijos y fue el apoyo idóneo para su éxito profesional.
  Pero Helena nunca dejó de habitar su vida interior, que rebrotaba en momentos de soledad, rescatando imágenes muy precisas y muy bellas de aquella relación. De hecho, la esposa, aunque lo sentía feliz, percibía su comportamiento fantasmal. Si bien acariciaba su vientre, su mente divagaba.
  Muchas veces pensó en llamarla. También Helena, cuando lo telefonea doce años después, para un sencillo reencuentro, solo por la ilusión de verlo, lo había pensado muchas veces. De hecho una vez se acercó a París para espiarlo.
  También tiene esposo e hijos. Y se ha replanteado muchas veces el error de aquella separación. Ha vivido una vida más dura. Y sobre todo ha conocido la soledad.
  Él satisface el deseo de ella de volver a verse (no reconoce que también es el suyo). Pasan una tarde agradable, y, antes de despedirse, Helena le pide un favor. Permitir que lo huela.
  Absorbe su olor profundamente. Por la espalda, sin que él la vea. Se desliza por el cuello, los hombros, las clavículas. No quiere que se vuelva al decirle adiós. Pierre tampoco hubiera deseado que lo viera con los ojos hinchados y el rostro contraído por la emoción.

  ¿Es una putada enamorarse? ¿O es un sentimiento genuino e irremediable que a veces ocurre entre dos personas y hasta puede pervivir en estado de latencia aunque pasen los años y se crucen otras relaciones en el camino?

lunes, 19 de agosto de 2013

Estilo agazapado



  El 23 de septiembre de 1952 se disputó la memorable pelea que dio el título de campeón del mundo de los pesos pesados al mítico Rocky Marciano. Su trayectoria había sido impecable. Aunque probablemente su palmarés se había engrosado con rivales más cómodos, por ser blanco, que los del vigente campeón, el negro Jersey Joe Walcott.
  Empezó besando la lona en el primer asalto, debido a un certero golpe en el mentón, sin que precisara conteo arbitral; le pilló todavía en frío; se levantó en seguida. En el décimotercer asalto, cuando iba perdiendo a los puntos, se sacó un casi imperceptible izquierdazo que noqueó al contrario. Las cámaras a ralentí lograron registrarlo y visualizarlo más claramente, ayudando a la comprensión de su contundencia.
  El estilo de Rocky Marciano se llegó a definir como “agazapado”, lo que incluía ser un fajador, buen encajador y demoledor con los golpes. Gustaba de la distancia más corta, casi rozando permanentemente al rival con la cabeza, como usándola para imponer la distancia conveniente. Y de ahí, sacando terribles golpes al vientre, o, de abajo arriba, a la mandíbula. El estilo “agazapado” era como estar reconcentrado en sí mismo, recluido en su inquebrantable rocosidad, que avanzaba hasta adherirse al oponente, y desde ahí, martillearlo. Su estampa equívoca, paticorta y algo contrahecha contribuía a dicho estilo.
  Hay un hecho anecdótico en aquel combate al que se le restó trascendencia, y, sin embargo, puede que la tenga.
  Sin cuestionar las cualidades pugilísticas de Rocky Marciano, corroboradas a posteriori, aquel combate tan igualado lo puso en duda, mas cuanto, por primera vez, se medía a un verdadero e imponente rival.
  El hecho anecdótico es la falta del quinto asalto en la grabación de video que se ha conservado para la historia.
  La pelea fue retrasmitida en cines, en directo. Por una sola cámara, no habiendo, como hoy, innúmeras, que registran todo desde varios ángulos. Supuestamente el quinto asalto se extravió.
  Los locutores le restan trascendencia al revisionarla: fue un asalto equilibrado, mero intercambio igualado de golpes, etc. A tenor de que el anterior y el posterior parecen calcados, no cabe dudar de que fuera así. Y más si hubo de llegarse al décimotercer asalto (de quince) para dirimirse el combate.
  Sin embargo, me ha parecido pertinente dudar de su intrascendencia, y barruntar varias explicaciones alternativas, descartado el fallo técnico en la grabación:

  1.- Se extravió el cartel con el nº 5, y se pasó directamente a exhibir el nº 6.
  2.- Sí estaba el cartel nº 5, pero el encargado se equivocó y cogió el nº 6.
  3.- La supresión de dicho asalto fue deliberada porque aterrizó un Ovni y abdujo a los presentes.
  4.- Idem, pero porque Rocky Marciano fue abatido una segunda vez y se esperó a su restablecimiento más de los diez segundos estipulados, pues se deseaba que un blanco alcanzase la corona mundial.
  5.- Hubo un salto en el tiempo causado en las cercanías por el paso del bólido DeLorean DMC-12 manejado por el Dr. Emmett Brown, el de Regreso al futuro.


domingo, 18 de agosto de 2013

El amor en punto


  La conversación es rutinaria después del trajín del día, al anochecer, en la alcoba. Incluso cuando explican los avatares y percances que les afectaron (fugas de gas, cortes de calle, averías de automóviles…) lo hacen con cierto tedio y automatismo. Entre tanto ella se desprende de las medias del liguero.
  Comentan lo que almorzaron antes de apagar la luz del centro de la habitación y dejar solo la de la mesilla de noche, más íntima. Ella se baja el cierre de la falda y la deja caer suavemente. Él la ayuda con el resto.
  Al deslizar su mano por el brazo de él, ella nota un objeto frío en la muñeca. Ha tocado la esfera del reloj. Entonces se le ocurre preguntar:
  -¿Qué horas es?
  Él considera que huelga más conversación.
  -El amor en punto.

  No parecen los prolegómenos más románticos antes de pasar al acto amatorio; será también la fuerza de la costumbre, la pujanza de la rutina. Lo que sí parece claro es que hay un momento en que sobra la conversación o cualquiera otra cosa que los distraiga. La evolución ha sido pertinente. Solo queda que hablen los cuerpos.
  Alguna vez los amantes protagonistas del relato de Marta Portal (del libro La veintena) cumplimentaron todo el proceso de cortejo amatorio según la naturaleza y la atracción mutua lo propiciara. Antes de la primera vez habría momentos de desajuste, donde, o bien uno de los dos no se sentía preparado para abordar aquel último colofón, o bien, aun concordando, no hubo medio de satisfacerlo.
  Los sexólogos tacharían de motivo de frustración la insatisfacción al no encontrar la combinación y sincronicidad en sus respectivos impulsos de atracción y deseo. Lo cual llevaría a una turbación y desánimo psicológico perjudicial e incluso patológico. Por eso lo tratan con terapia, interviniendo por separado a los miembros de la pareja, intentando que clarifiquen sus ideas y deseos y, con arreglo a ello, conviertan la eventualidad de un impulso fortuito a destiempo en una conducta consciente y decidida, madurada por ambos.
  En resumen, que lleguen alguna vez a citarse a la hora del amor en punto.